Pronóstico de las insuficiencias cardíacas

  A pesar de los avances terapéuticos, los pacientes con IC tienen un mal pronóstico, de forma que sólo el 50% sobrevive a los 5 años del diagnóstico. El pronóstico depende de la etiología de la IC (peor en las formas secundarias a cardiopatía isquémica), la presencia de hipotensión y arritmias y la clase funcional. […]

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A pesar de los avances terapéuticos, los pacientes con IC tienen un mal pronóstico, de forma que sólo el 50% sobrevive a los 5 años del diagnóstico. El pronóstico depende de la etiología de la IC (peor en las formas secundarias a cardiopatía isquémica), la presencia de hipotensión y arritmias y la clase funcional. La mortalidad anual en los grados II y III se sitúa alrededor del 25%, mientras que en el grado IV es superior al 50%. La fracción de eyección también tiene valor predictivo. Alrededor del 50% de los enfermos con IC mueren en una situación de fallo cardíaco refractario, mientras que la otra mitad fallece por muerte súbita, presumiblemente relacionada con arritmias.

Las principales enfermedades subyacentes que conducen a la IC son la aterosclerosis coronaria y la HTA. Por lo tanto, la actuación sobre los factores de riesgo de la aterosclerosis y el tratamiento de la HTA deberían disminuir la incidencia de IC. Además, el tratamiento trombolítico precoz en el IAM disminuye la lesión miocárdica y, por tanto, la posibilidad de desarrollar IC. Algunos fármacos hipotensores pueden modificar el proceso de remodelación ventricular y disminuir la hipertrofia ventricular, por lo que serían también eficaces en prevenir el fallo cardíaco.

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