Cortisona: qué es, para qué se utiliza y riesgos

La cortisona es uno de tantos términos vinculados a la medicina que conocemos pero desconocemos. Es decir, reconocemos el vocablo pero no tenemos idea de lo que es. Hasta ahora. Te vamos a contar todo sobre la cortina: qué es, para qué se utiliza y riesgos. ¿Qué es la cortisona? Lo primero es definir qué […]
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La cortisona es uno de tantos términos vinculados a la medicina que conocemos pero desconocemos. Es decir, reconocemos el vocablo pero no tenemos idea de lo que es. Hasta ahora. Te vamos a contar todo sobre la cortina: qué es, para qué se utiliza y riesgos.

¿Qué es la cortisona?

Lo primero es definir qué es la cortisona. La cortisona es una hormona esteroide, similar a la corticosterona, que se usa para mitigar todo tipo de dolencias. A pesar de que la cortisona es producida por nuestro propio cuerpo, también ha sido imitada y se maneja de manera sintética. Especialmente útil es para bloquear reacciones alérgicas y tratamientos provenientes de dolores e inflamaciones.

Cortisona intravenosa

Si nos centramos en la cortisona generada de forma sintética, nos encontramos con que tiene hasta cuatro formas de administración:

  • Vía oral
  • Cutánea
  • Intravenosa
  • Intraarterial

La función de la cortisona suele ser suprimir el sistema inmunitario, para reducir la respuesta inflamatoria y neutralizar el dolor y la hinchazón. No obstante, hay que tener mucho cuidado con los posibles efectos secundarios que puede tener. Hay que remontarse casi un siglo para localizar los primeros usos de cortisona en su versión química. En concreto, a 1940.

Es importante saber que el cuerpo produce corticoides de manera natural. En concreto, en el córtex de las glándulas suprarrenales. Estos corticoides influyen, decisivamente, en el funcionamiento de músculos, huesos o corazón, manteniendo el equilibrio entre fluidos y electrolitos. También tienen efectos en el metabolismo de las grasas, carbohidratos y proteínas.

Cortisona hinchazon

La cortisona, si no es producida naturalmente, es un medicamento para tratar los síntomas producidos por el brusco descenso de los corticoides en nuestro organismo. Asimismo, ayudan a que se libere una gran cantidad de sustancias que provocan inflamación.

Hay que puntualizar que, si bien la cortisona es un esteroide, nada tiene que ver con esteroides anabólicos para la musculación, como Dianabol o Winstrol. No obstante, sí es cierto que se usa como medicamento con un potente carácter antiinflamatorio.

¿Para qué se utiliza la cortisona?

Una vez sabemos qué es, toca averiguar para qué se utiliza la cortisona. La cortisona, que deriva del cortisol, que es un glucorticoides que se produce por estrés, se utiliza para múltiples dolencias pero éstas son las más destacadas:

  • Inflamaciones – El uso más habitual de la cortisona es aplicarlo a inflamaciones y dolores en determinados tratamientos médicos.
  • Alergias – Se usa tanto en alergias crónicas, como para el Edema de Quincke.
  • Enfermedades de la piel
  • Reuma
  • Enfermedades de los ojos
  • Enfermedades pulmonares
  • Problemas respiratorios
  • Enfermedades autoinmunes
  • Asma
  • Cánceres
  • Linfomas
  • Leucemia
  • Vómitos y náuseas

La cortisona sintética, a diferencia de la natural, se suministra inyectada. El motivo es sencillo: para que empiece a funcionar en el lugar en el que la hemos aplicado. Sus efectos pueden durar días incluso semanas, de ahí que sea de tal utilidad y se aplique, básicamente, a todo tipo de dolencias. No en vano, es uno de los de los productos con más demanda del mercado.

¿Cómo funciona la cortisona?

¿Y cómo funciona la cortisona? Todo depende del formato en que se aplique, pues los efectos varían en cada caso:

  • Vía intravenosa – La cortisona inyectada funciona como un perfecto antiinflamatorio, reduciendo el dolor de forma inmediata en la zona aplicada. Se puede suministrar junto a algún otro medicamento, prescrito por el doctor, sin tener reacciones adversas. Se utiliza, en dolores de rodillas, artritis, codo de tenista y bursitis.
  • Pastillas – Si la tomamos en forma de pastillas, la cortisona es eficaz, si tratamos dolores articulares y tratamientos que generen dolor fuerte e inflamación. También se utiliza para tratar trastornos endocrinos, reacciones alérgicas, trastornos respiratorios y otras dolencias, como enfermedades de la piel.

Cortisona pastillas

Eso sí, la cortisona, como otros medicamentos, también tiene reacciones adversas y efectos secundarios que debemos tener en cuenta.

  • Dolores abdominales
  • Cristalización de la zona
  • Aumento de azúcar en sangre, especialmente, en los diabéticos.

También puede haber otro tipo de reacciones, como infecciones, si no se aplican las condiciones higiénicas habituales, o problemas de carácter cutáneo. La zona en la que se aplica la inyección, puede aparecer de manera blanquecina, especialmente, cuando la persona tiene una piel excesivamente morena.

Para los asmáticos, es conveniente tomar la cortisona a través de aerosoles. No obstante, esto también tiene sus riesgos, ya que pese a haber menor penetración sanguínea, aumenta el riesgo de candidiasis, que puede favorecer la aparición de hongos.

Efectos secundarios y riesgos de la cortisona

Como hemos avanzado, los riesgos de la cortisona son elevados. Es cierto que sirve para mitigar todo tipo de dolencias pero su administración supone asumir la posibilidad de que aparezcan muchos efectos secundarios. Por tal motivo, cuanto más corto sea el tratamiento de la cortisona, menos riesgos asumiremos

  • Tratamiento de 10 días o menos – Cuando el tratamiento es de menos de diez días, no asumimos prácticamente ningún riesgo.
  • Tratamiento superior a 90 días – Si hablamos de tratamientos superiores a tres meses, tenemos que estar pendientes de todo y notificarle al médico cualquier tipo de alteración que hayamos sufrido.

Cortisona largo tratamiento

Así, los riesgos de la cortisona más habituales en tratamientos a largo plazo son:

  • Retención de líquidos – Suele derivar en edema y pérdida de peso.
  • Osteoporosis – En las personas mayores, incrementa el riesgo de fractura de hueso, por problemas relacionados con el calcio.
  • Úlcera – Otros de los riesgos de la cortisona son los casos de úlcera, a nivel estomacal, y la posibilidad de sufrir una tuberculosis pulmonar.
  • Fatiga crónica
  • Hipertensión
  • Diabetes – Puede experimentar un agravamiento notable
  • Nerviosismo – Inquietud
  • Insomnio – Es habitual empezar a dormir mal por las noches

Siempre que estemos tomando otros medicamentos, hay que avisar antes al médico para que nos comunique si es correcto, que tomemos la cortisona. Hay que estar especialmente alerta, cuando tomemos litio, diuréticos o laxantes.

Por otro lado, quienes tengan hipersensibilidad a la cortisona, deben evitar su uso en la medida de lo posible. De hacerlo, pueden llegar a experimentar, al momento de su aplicación dolor de cabeza, retención de líquidos e insomnio. En algunos casos, la cortisona favorece la aparición de acné y estimula la producción de vello corporal en áreas infrecuentes.

Tipos de cortisona

La cortisona es una hormona que se produce de manera natural en el cuerpo pero en cantidades de moderadas a pequeñas. Por esta causa, para sus aplicaciones médicas suele utilizarse una versión sintética de la cortisona que permite utilizarla de manera localizada y efectiva, a bajo costo. Esta aplicación ha derivado en que haya diversos tipos de cortisona

Cortisona natural

La cortisona natural se produce en nuestro organismo como respuesta a una situación de peligro o estrés. La producción de esta hormona, para tratar alguna infección, se genera en una glándula situada en los riñones por lo que, si están dañados, la creación de cortisona se puede ver afectada.

Para potenciar la creación de cortisona de forma natural, los consejos a seguir son sencillos:

  • Beber mucha agua
  • Evitar comida altamente refinada
  • Incrementar de forma significativa el consumo de cítricos y vegetales

Sin embargo, es posible que la producción de cortisona natural de nuestro organismo no sea suficiente para aliviar los problemas más severos como la artritis, desgarres o alergias. Ahí es donde se requerirá una aplicación más localizada o intensa para reducir el dolor y bajar la hinchazón. En tal caso, toca recurrir a la cortisona sintética

Cortisona sintética

La cortisona producida artificialmente o cortisona sintética, es una réplica producida en laboratorio de la hormona que produce el cuerpo naturalmente y que se genera en respuesta a una situación de peligro o estrés.

Su aplicación en forma sintética resulta más eficaz que la producida naturalmente, ya que es posible dirigirla a las áreas específicas del cuerpo en que se necesita. Así, se consigue un impacto directo en la zona a tratar y se crea con la capacidad de permanecer en el cuerpo por un periodo más largo que la natural

La cortisona sintética es muy popular ya que su aplicación es beneficiosa para diversas dolencias. Uno de los usos más populares de la cortisona es el tratamiento de alergias. En su presentación de cápsulas de 5 o 10 miligramos es un eficaz auxiliar para el tratamiento y la prevención de cuadros alérgicos.

Por otro lado, se suele utilizar la cortisona como medicamento de soporte en diversos tratamientos contra el cáncer. En sí misma, no contiene sustancias anti cancerígenas pero sus propiedades suelen complementar la quimioterapia ayudando a eliminar de forma eficaz  las células cancerosas. Además, ayuda a reducir el vómito y las náuseas que suelen acompañar los tratamientos de quimioterapia.

También ayuda a reducir dolores provocados por ciertos tumores y reduce la inflamación de órganos afectados por este mal.

¿Cómo funciona la inyección de cortisona?

Sin duda, la aplicación más conocida de la cortisona es a nivel intravenoso. Saber cómo funciona la inyección de cortisona interesa, sobre todo, a quienes padecen artritis o artrosis.

El motivo es que su propiedad más conocida es la de antiinflamatorio, además de ser un excelente auxiliar para reducir la hinchazón, rigidez y dolor que estas enfermedades provocan en los pacientes. El objetivo de las inyecciones de cortisona, por lo general, es potenciar sus efectos en las extremidades afectadas

Cortisona esguince

Esta manera de aplicar la cortisona permite que la reducción de dolor e inflamación se produzca casi inmediatamente, al concentrarse específicamente en la zona que requiere la reducción de la inflamación que deriva en la disminución del dolor.

Si padeces de este mal, puedes hablar con tu médico al respecto de esta forma de tratamiento. Sin embargo, procura seguir sus indicaciones y no aplicar más cortisona de la recomendada. Como ya te hemos comentado, es un tratamiento delicado por los potenciales efectos secundarios de su uso continuado.

Contraindicaciones de la cortisona

En lo que respecta a las contraindicaciones de la cortisona, como ya hemos comentado, debemos consultar al especialista todos los tratamientos que seguimos, para verificar compatibilidades.

Para empezar, si somos hipersensibles a la cortisona, debemos evitar su uso en la medida de lo posible.

Cortisona dolor

Por otro lado, no se recomienda el uso de la cortisona a personas que tengan condiciones preexistentes de problemas gastrointestinales, diabetes o hipertensión. Por ese motivo, precisamente, no es recomendable auto medicarte cortisona.

Remedios naturales alternativos a la cortisona

Quienes no puedan tomar cortisona sintética o prefieran otras vías más naturales, existen varios remedios naturales alternativos a la cortisona.

En concreto, existen suplementos herbolarios que contienen gran cantidad de cortisona y puedes utilizarlos como potenciadores de sus beneficios en tu organismo. Los más populares son la grosella negra y una hierba natural de la India y África llamada Cardiospermum halicacabum, que son perfectas para combatir las crisis alérgicas.

Cortisona grosella negra

Por otro lado, la cúrcuma es una especia que, si bien no contiene cortisona, sí es rica en curcumina, una de las sustancias naturales con mayor capacidad anti inflamatoria conocida. Además, se puede agregar fácilmente a nuestra dieta como sazonador de platos o bien a través de cápsulas naturistas.

Dependencia de la cortisona

El uso a largo plazo de este medicamento puede derivar en una dependencia de la cortisona por parte del paciente a depender de la sustancia. El cuerpo desarrolla una tolerancia a la droga y rápidamente necesita que funcione. Se puede observar una dependencia física o psicológica de la cortisona.

Cuando se suspende el tratamiento, pueden surgir sentimientos de ansiedad y/o síntomas que sugieren depresión. Cuando estos síntomas desaparecen, cuando se recupera el tratamiento, esto puede ser diagnosticado como dependencia de corticosteroides. Una disminución gradual de la dosis podría ayudar a prevenir este fenómeno.

Dependencia física de la cortisona

La dependencia física de esteroides como es el caso de la cortisona ocurre cuando la gente usa la droga tanto que la necesita para funcionar normalmente. Con el uso de esteroides anabólicos, la dependencia se produce cuando las glándulas suprarrenales reducen la producción de esteroides naturales para compensar los cambios provocados por el abuso de esteroides.

Cuando esta dependencia sucede, surgen una serie de cambios en el cuerpo.

Cortisona

  • Tolerancia – Los usuarios de cortisona pueden desarrollar tolerancia, lo que significa que deben aumentar su dosis para lograr los mismos efectos.
  • Abstinencia – Los adictos también pueden experimentar síntomas de abstinencia cuando pasan el tiempo suficiente sin una dosis, porque las glándulas suprarrenales del cuerpo aún no han vuelto a su pleno funcionamiento.

Si has pasado por un tratamiento a largo plazo con cortisona y sientes ansiedad, nerviosismo o depresión después de suspender el tratamiento, comunícalo al médico. El médico examinará la posibilidad del síndrome de abstinencia y se tomarán las medidas apropiadas.

Dependencia psicológica de la cortisona

Aunque la adicción a la cortisona a menudo tiene un componente físico, la dependencia psicológica se produce con la misma frecuencia. Cuando las personas abusan de la cortisona no pueden aceptar la gravedad del problema, creando una barrera mental y pueden volverse más psicológicamente dependientes de los esteroides cada vez que consumen.

Como psicológicamente tienen dependencia, desarrollan un sentimiento de insuficiencia que puede empujar a los adictos a consumir cortisona con más frecuencia o en dosis más altas, hábitos que aumentan el riesgo de dependencia física y psicológica.

Cuándo no se debe tomar cortisona

Al ser un tratamiento agresivo, debemos tener claro cuándo no se debe tomar cortisona. En este caso, debemos informar al médico si somos alérgico a ella, o a otros corticosteroides (por ejemplo, prednisona); o si tienes cualquier otra alergia. Además, la cortisona puede contener ingredientes inactivos, que deriven en reacciones alérgicas u otros problemas.

También es relevante informar a tu médico si tienes infecciones fúngicas activas no tratadas. Y es que este medicamento puede enmascarar signos de infección o ponerlo en mayor riesgo de desarrollar infecciones muy graves. Por tanto, debes informar de cualquier lesión o signos de infección: desde un dolor de garganta persistente a fiebre pasando por tos, dolor al orinar o dolores musculares

No obstante, y aunque siempre hay que hablar con el especialista antes de cuándo no se debe tomar cortisona, estos son los casos en los que debes evitar este medicamento.

  • Problemas de sangrado
  • Antecedentes de coágulos sanguíneos
  • Huesos frágiles (osteoporosis)
  • Diabetes
  • Enfermedades de los ojos (cataratas, glaucoma, herpes, infección del ojo…)
  • Enfermedades de corazón
  • Hipertensión
  • Otras infecciones (tuberculosis, herpes…)
  • Enfermedad renal
  • Problemas hepáticos (cirrosis)
  • Condiciones mentales/anímicas (psicosis, ansiedad, depresión…)
  • Problemas intestinales (úlcera, colitis ulcerosa, diverticulitis…)
  • Problemas de tiroides

Por otro lado, el uso de corticosteroides durante mucho tiempo puede complicar al cuerpo a la hora de responder al estrés físico. Por lo tanto, antes de someterte a una cirugía o tratamiento de emergencia, o si padeces una enfermedad o lesión grave, informa a tu médico o dentista que estás usando este medicamento o has usado este medicamento en los últimos 12 meses.

Cortisona pinchazo

  • Identificación – Informa de inmediato a tu médico si desarrollas cansancio o pérdida de peso inusual o extrema. Si vas a usar este medicamento durante mucho tiempo, lleva una tarjeta de advertencia o un brazalete de identificación médica que identifique tu uso de este medicamento.
  • Varicela o sarampiónEvita el contacto con personas que tienen varicela o sarampión, a menos que ya hayas pasado estas enfermedades. Si estás expuesto a una de estas infecciones y no la has tenido previamente, busca atención médica inmediata.
  • Úlceras – Si tienes un historial de úlceras o toma grandes dosis de aspirina u otro artritis medicación, limita las bebidas alcohólicas mientras tomas este medicamento. Así, disminuirás el sangrado intestinal.
  • Diabetes -Si tienes diabetes , este medicamento puede dificultar el control de tus niveles de azúcar en la sangre. Controla regularmente tus niveles de azúcar en la sangre e informe a tu médico de los resultados. Su medicina, plan de ejercicios o dieta pueden necesitar ser ajustados.
  • Mareos – La cortisona puede causar mareos. No conduzcas o utilices maquinaria pesada, ni realices actividades que requieran estar alerta, hasta que estés seguro de que puedes realizar estas actividades de manera segura. Limita las bebidas alcohólicas.
  • Administración a menores – Este medicamento puede ralentizar el crecimiento de un niño si se usa durante mucho tiempo. Consulta al médico o farmacéutico para obtener más detalles. Consulta al médico regularmente para que la altura y el crecimiento de tu hijo puedan ser revisados.
  • Embarazo – La cortisona sólo debe en el embarazo si es absolutamente necesario. Ha habido informes poco frecuentes de daño al bebé nonato. Los bebés nacidos de madres que han estado usando este medicamento durante un tiempo prolongado, pueden tener niveles bajos de la hormona corticosteroide. Así, si notas síntomas persistentes como náuseas o vómitos, diarrea o debilidad, acude a tu médico.
  • Lactancia – No se sabe si este medicamento pasa a la leche materna. Consulta a tu médico antes de amamantar

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